martes, 22 de octubre de 2019

La Unión Europea y el Reino Unido

El Reino Unido se enfrenta a uno de sus mayores retos tras el proceso de descolonización.
Acuerdos de la Unión Europea que posteriormente son rechazados por el Parlamento británico es la imagen que tenemos la gran mayoría de personas si pensamos en Reino Unido. Un viaje de no retorno a las comodidades que ofrece la UE. Desde que en 2016, más de la mitad de los británicos dijeran sí a la salida de la Unión Europea, en Downing Street solamente se han visto dolores de cabeza por los primeros ministros. Empezando por David Cameron, Theresa May y ahora Boris Johnson que va por el mismo camino.

El Reino Unido se enfrenta a un grave conflicto en su ciudadanía y es que la población está totalmente fragmentada: la mitad quiere quedarse en la UE y la otra mitad salirse y no otorgar ninguna competencia a la organización supranacional. Por un lado, los euroescépticos abogan por salir cuanto antes de este lío, mientras que por otro lado los laboristas defienden la opción de un segundo referéndum. Por ello, lo importante que es votar en unas elecciones por muy descontento que estés porque luego pasan factura, británicos. 

Nadie sabe qué pasara con este país, con la frontera de Irlanda del Norte, con los acuerdos comerciales, con Gibraltar... Todo ello culminando con la propuesta de la ministra escocesa Sturgeon de proponer al Reino Unido un referéndum de autodeterminación en 2020, puesto que los escoceses fueron los únicos (junto con Gibraltar) que se opusieron rotundamente al Brexit. Un sinfín de consecuencias que se pudo haber evitado en su momento.

Según las últimas noticias, el Parlamento británico ha rechazado el acuerdo del Brexit de Boris Johnson, por lo que se vería avocado a reunirse otra vez más con una nueva Bruselas. En cambio, muchos líderes europeos están cansados de esta tomadura de pelo del Reino Unido con acuerdos rotos por falta de consenso. El gran problema es que tal y como decía Charles de Gaulle los ingleses nunca se sentirán europeos y, que razón tenía nuestro compatriota francés, que hasta su muerte en 1972 no los dejó entrar en la antigua Comunidad Económica Europea (CEE).

En definitiva, que los británicos hagan lo que manifestaron sus urnas en 2016, son ya 3 años de juego en un tablero político complicado por el auge de los populismos euroescépticos que solamente llevan a la desesperación de la población. Nunca podré entender cómo los ingleses traicionaron de esta manera a la mejor organización de cooperación mundial: la Unión Europea. 

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