Hoy es un gran día para la democracia española, tras 44 años chupando de los presupuestos del Estado el día ha llegado: Francisco Franco, dictador del Estado español, ha abandonado el valle de los caídos.
Hace ya más de un año y medio que el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) anunció su intención de sacar a Franco del Valle de los Caídos, un monumento construidos por presos políticos franquistas. Hoy día 24 de octubre de 2019, Francisco Franco sale del Valle (que sí se toca) para llevarlo al cementerio de Mingorrubio-El Pardo. Justamente en este tema, leí una noticia de La Vanguardia sobre el lugar en el que están enterrados distintos dictadores como Stalin y Lenin de la URSS, Salazar de Portugal, Mussolini de Italia o incluso el propio Hitler. En la gran mayoría de los dictadores fascistas, se encuentran en lugares privados con objeto de evitar el enaltecimiento de los nostálgicos fascistas.
Es verdad que se propusieron dos sitios: la Almudena y el cementerio de Mingorrubio-El Pardo. Aunque sí es verdad que al fin y al cabo el cementerio es la mejor opción, ninguna es objeto de mi devoción. Si el Valle de los Caídos se financiaba con 2 millones de euros del Estado cada año, el cementerio de Mingorrubio-El Pardo es de patrimonio y, por tanto, también es del Estado. Por ello, desde mi punto de vista y siguiendo el ejemplo del resto de dictadores, Francisco Franco debería haber sido trasladado a un sitio íntimo de la familia, en el que la familia abona todos sus gastos. Cabe recordar que la Familia Franco tenía 500 millones de euros de patrimonio en 2007.
Tal y como ha comparecido el presidente del Gobierno español en funciones, Pedro Sánchez, ha sido un largo proceso en el que los tres poderes del Estado han estado presentes como Estado democrático y de derecho. Este es el fin a la ofrenta moral en el que se enaltecía a un dictador en un espacio público para apostar por la democracia y la libertad. Este Valle de los Caídos concentra 34.000 víctimas de la Guerra Civil, de los cuales un tercio está sin identificar y muchos se trasladaron sin el consentimiento o incluso el desconocimiento de las familias. Además de las miles de fosas comunes de la contienda con soldados de ambos bandos.
En definitiva, España vive un gran día para la democracia en el que el dictador está fuera del Valle de los Caídos, aunque el sitio finalmente escogido tampoco es un lugar que coincida. No obstante, España ha entrado por fin en una nueva etapa de antifranquismo necesaria para la sociedad.
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