A menos de 2 semanas de la celebración de unas elecciones totalmente irresponsables para la Asamblea de Madrid, los españoles y, especialmente, los madrileños, estamos inmersos en una campaña electoral sin precedentes. Bajo eslóganes grandilocuentes como "Comunismo o libertad", Madrid vive una completa polarización entre el conservadurismo que lleva gobernando la Comunidad desde 1995, representado por la presidenta Isabel Díaz Ayuso, y un hipotético cambio encabezado por la izquierda, que, a diferencia de la derecha, no tiene un líder referente.
| Ayuso, en una comparecencia Fuente: El Mundo |
Y aquí la gran cuestión, ¿cómo la izquierda va a poder gobernar si el partido de la oposición, el PSOE, en la Asamblea de Madrid no ha dado muestras de vida durante la pandemia? Ha estado completamente desaparecido. Mientras tanto, el populismo de derechas, representado por la presidenta Ayuso, pronunciaba grandes discursos desde el inicio de la pandemia. Se aprovechaba de cada error que pudiera cometer el Gobierno Central y presentarse como alternativa. Ayuso ha estado haciendo propaganda desde que comenzó la pandemia. Hay un claro cambio de tendencia en las encuestas desde el momento en que se declara el estado de alarma en España. Hasta ese momento, por mucho que algunos se sorprendan, era el PSOE quien lideraba las encuestas por encima del PP de Ayuso; y desde entonces, la candidata popular no ha parado de crecer. Solamente le ha preocupado a Ayuso sacar rédito de la pandemia.
El PP de Madrid, en particular, tiene un gran problema: la sanidad. Desafortunadamente, ya nos hemos acostumbrado a titulares como "Madrid, la región que menos invierte en Sanidad y atención primaria y la más golpeada por el coronavirus" o "Madrid, la primera comunidad autónoma en recortar en educación durante la pandemia". Supongo que todos los que realmente queremos un buen futuro para Madrid, estos titulares no invitan al optimismo. Que Madrid, capital de España, la CCAA que más aporta al PIB nacional y la que tiene un mayor dotación en los presupuestos sea la que menos invierta en sanidad por habitante, que seamos la comunidad que menos destina a la atención primaria es una vergüenza. Incluso la presidenta Ayuso, en su afán de negar la crisis santitaria, ha llegado a decir que los hospitales no estaban saturados en la pandemia.
El PP ha sabido hacernos mirar hacia otro lado con las declaraciones de Ayuso. Han sido maestros en distraernos para no mirar lo que realidad importa: las condiciones de trabajo de los sanitarios, las ineficaces medidas para luchar contra la pandemia en Madrid, que numerosas organizaciones internacionales lo han reconocido. Recuerdo que a principio de la pandemia, no había nadie que no aplaudiera a los sanitarios. Sin embargo, después de los aplausos, nos hemos olvidado de los sanitarios. Les hemos dado la espalda a quienes han estado con nuestros familiares, amigos y conocidos en los últimos momentos. De la sociedad solidaria que fuimos en los meses de marzo y abril a la sociedad ciega y sorda que somos ahora.
La sanidad es la espina del PP. Recuerdo que hace unos meses en "Salvados", se entrevistó a la persona que más recortó en sanidad en la historia de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Me pareció incomprensible las condiciones que puso la política madrileña para hacer la entrevista: solo 3 preguntas a las que respondía en 1 minuto. Al final, la entrevista se cortó. Fue Esperanza Aguirre quien cortó la emisión. Ahora, con su ahijada Ayuso, la community manager de su perro Pecas, no se atrevía a participar en un debate antes de las elecciones. ¡No quería ir a un debate electoral en la televisión pública! Esto es impensable en otras democracias occidentales.
Madrid es la comunidad que más exceso de fallecidos tiene por la pandemia con respecto a su población. ¡En Madrid ha muerto un 5% más que en el resto de CCAA! Y más del 50% de exceso de mortalidad en las residencias. Supongo que para algunos, está más que justificado cuando se trata de economía. Pero son muy graves cuando hizo unas declaraciones diciendo que "no se trata de confinar al 100% de los ciudadanos para que el 1% se cure". Quizás, si Madrid no hubiera apostado por el turismo (de borrachera), quizás si se hubiesen tomado medidas a tiempo desde la Comunidad de Madrid, que tiene las competencias de sanidad desde diciembre de 2001, quizás si no hubiésemos sido la penúltima CCAA en aprobar el uso de la mascarilla obligatoria por la calle, quizás si hubiéramos tenido una presidenta a la altura de los madrileños, solo quizás no hubiera enfermado tanta gente.
| Gráfico de exceso de mortalidad Fuente: ctxt |
Parece que para el conservadurismo más rancio y casposo, la economía es un comodín que se puede utilizar siempre. No nos engañemos, Ayuso no ha tenido ningún milagro económico. Se han sacrificado tantas vidas inocentes por un supuesto crecimiento económico en Madrid que está igual que la media española. Y, a diferencia del resto de autonomías, ellos sí han tomado medidas. No hay cosa que me dé mas vergüenza que a la hora de tomar una determinada decisión sanitaria, Díaz Ayuso vote en contra. Todo lo que el Gobierno propone, todo lo que el resto de CCAA votan, todo le parece mal. Precisamente, hace unos meses, el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, decía que en los Consejos interterritoriales a puerta cerrada y sin micrófonos, todos estaban de acuerdo, incluido la presidenta madrileña; pero lo que de verdad hacía saltar a Ayuso, como una reacción infantil, era tener un micrófono delante para protestar.
Y es que en Madrid se han hecho debates falsos sobre la hostelería. Comencemos por el principio. Hay una evidencia científica de que en los interiores de los bares hay más probabilidad de contagiarse que en las terrazas. Nadie lo puede negar. Estar al aire libre es más seguro que en un espacio cerrado con mala ventilación. Por tanto, los interiores de los bares preferiblemente no se deberían utilizar. Esto a Ayuso le ha dado totalmente igual. Barra libre para todos. Porque, a pesar de los problemas que sufrimos en Madrid: sanidad, educación, vivienda, amianto..., te puedes tomar una cervecita en el bar. El PP sabe muy bien jugar sus cartas y despistar a la sociedad. Muy pocos saben que la Comunidad de Madrid es la única CCAA que no ha dado ayudas DIRECTAS a la hostelería. Sin embargo, Ayuso se ha abanderado una y otra vez como salvadora de la hostelería.
Y aquí también tiene parte de responsabilidad mi gremio, los medios de comunicación, que no hemos sabido transmitir bien los mensajes políticos. Ha premiado los titulares llamativos por encima del contenido. Los medios de comunicación hemos sido los que hemos dado alas a este populismo de derecha y, aunque duela también, a la ultraderecha. Nunca un mitin de 250 asistentes en Vallecas dio mas de hablar. El que ha hecho un gran trabajo en los medios de comunicación es Diego Losada, que hace unos días se sentó en su plató Rocío Monasterio, la líder de VOX en Madrid, y le desmintió todos y cada uno de los datos que la ultraderechista afirmaba. Obviamente, los fanáticos de VOX empezaron a atacarle porque había desacreditado a la líder de la formación de ultraderecha.
Y claro, otro tema es que Ayuso no va a gobernar con mayoría absoluta, sino que necesita una pareja de baile. Todos sabemos que la presidenta se cansó de Ciudadanos y que prefiere gobernar con VOX, más afín a su ideología. Ayuso puede ser cualquier cosa menos centrista y moderada. Ya lo ha demostrado en algunas comparecencias diciendo que las personas que se ven avocadas a conseguir comida gracias a las ONG son unos "mantenidos subvencionados". Eso no es digno de una presidenta que representa a la Comunidad de Madrid. Por el bien común, debería de dejar de gobernar mirando hacia el barrio de Salamanca y Retiro para fijarse en el resto de Madrid, también a Vallecas, Orcasitas, Usera, Villaverde, Tetuán, Latina y Ciudad Lineal.
Espero que en el debate del próximo día 21 de abril, una cita que se quería perder la presidenta Ayuso, que, en un principio, no quería asistir a la televisión pública de todos los madrileños. Resulta incomprensible que para una democracia como la madrileña la presidenta madrileña ponga impedimentos para un debate. Ya lo demostró en las elecciones legislativas de 2019 y durante la pandemia, que no puede mantener un debate, que no se puede confiar en su palabra, que ha estado confrontando con el Gobierno Central constantemente y se ha olvidado de los problemas que de verdad importan a los madrileños: una buena educación, una buena sanidad, luchar contra los excesos de los costes de la vivienda, los alquileres, la dificultad que tienen los jóvenes para independizarse, luchar contra la precariedad laboral, luchar contra la corrupción. De los madrileños depende que continuemos con 26 años de políticas neoliberales, que se olvidan de los de abajo y que han perjudicado a los servicios públicos; o que se produzca un auténtico cambio, para que nos volvamos a ilusionar con la política y fortalecer esos servicios públicos que llevan un cuarto de siglo agonizando.
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